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Zayas

Zayas  Ciro Bianchi Ross 

Alfredo Zayas y Alfonso fue en la política cubana el eterno aspirante.En 1906 se vio obligado a sacrificar sus ansias presidenciales y lo mismo sucedería en las elecciones de 1908, cuando tuvo que conformarse con la vicepresidencia. No quedó otro remedio a los liberales que llevarlo de candidato en las elecciones del 12, pero el presidente José Miguel Gómez, su eterno rival pese a que militaban en el mismo partido, propició el triunfo del conservador Mario García Menocal con tal de no entregarle el poder a su correligionario. En 1916 Zayas ganó por amplio margen las elecciones, pero le dieron la brava y Menocal se reeligió de modo fraudulento. En 1921, al fin, llegó a la presidencia de la nación, aunque para ello tuvo que aliarse al propio Menocal a quien prometió traspasar la primera magistratura en 1925. Llegada esa hora, sin embargo, Zayas quiso reelegirse y no pudo porque Menocal le ganó la asamblea postulatoria. Pactó entonces para entregarle a Gerardo Machado a cambio de cinco millones de pesos que cobró religiosamente de los fondos de la Lotería Nacional. Se dice que Menocal visitó a Zayas en esos días para quejerse del despojo del que lo hizo víctima, y que Zayas, recordando el bravazo de 1916, comentó: "!Y como duele eso!" Al doctor Alfredo Zayas y Alfonso le apodaban El Chino. Tenía ciertamente una paciencia asiática y su flema era única y desconcertante. Le llamaron también El Pesetero; con tal de coger, se conformaba con cualquier cosa. Antes de salir del poder se hizo erigir una estatua frente al Palacio Presidencial. Se le veía en ella de pie, tenía la mano izquierda en el bolsillo de la chaqueta y con la otra señalaba hacia la mansión del ejecutivo como diciendo: Lo que tengo aquí me lo robé de allí.

 

BANQUETE DE LA VICTORIA

 Era, desde antes de 1902, un "presidenciable". El Partido Liberal nació en 1905 como fruto de la fusión de la fracción minoritaria de liberales nacionales, que encabezaba Zayas, y los liberales republicanos de José Miguel, y a partir de ahí los militantes de esa organización política se dividieron en zayistas y miguelistas. Con el recién creado partido se aprestaron a concurrir a los comicios de 1906 frente a los empeños reeleccionistas del presidente Estrada Palma por el Partido Moderado, que no tenía nada de tal y que con sus atropellos y desmanes los obligó a ir al retraimiento.El ticket Gómez ( Presidente) – Zayas (Vice) volvió a repetirse en las elecciones de 1908. El general independentista Eusebio Hernández era el candidato de los miguelistas para la vicepresidencia, pero renunció a la postulación porque Zayas exigió para sí ese cargo cuando supo que no se le postularía a la presidencia. No se conformó con eso y pidió también para los suyos las mejores carteras del proyectado gabinete y numerosas actas senatoriales y de representantes. Ambas fracciones designaron a sus comisionados para que hicieran los ajustes finales y llegaran a acuerdos sobre los cargos que corresponderían a cada uno de los dos grupos. Los comisionados miguelistas se quejaron ante su jefe. Djeron: General, es imposible; lo quieren todo. José Miguel preguntó si también querían la presidencia. No, eso no, respondieron. Y José Miguel con su guachinanguería habitual dijo entonces: Pues no se preocupen. Menos la presidencia, concédanles lo que quieran.

Zayas logró sus objetivos y las diferencias se ahondaron entre los dos políticos. Para celebrar el triunfo electoral los liberales celebraron el llamado banquete de la victoria. Después del café se repartieron entre los comensales aromosao tabacos que llevaban indistintamente en sus anillas la efigie del presidente electo y de su vice. José Miguel tomó uno que lucía la imagen de su compañero de boleta y mientras lo encendía comentó en tono mordaz: A Zayas yo le doy candela. Zayas no fumaba. Aun así tomó un tabaco que mostraba la faz del presidente y sentenció: A José Miguel me lo meto en el bolsillo. Y, en efecto, se guardó el habano.

 

LOS CUATRO GATOS

 Para las elecciones de 1920 Zayas fundó el Partido Popular, una organización minúscula y anémica que con el tiempo sería conocida como de los Cuatro Gatos, no se sabe si por lo exiguo de su membresía o porque a Zayas siendo ya Presidente le tocó el gordo de la Lotería con un billete que llevaba el número 4 444. Cuatro, para los que no lo saben o no lo recuerdan es gato en la charada. Con ese partido de bolsillo talló con Menocal a fin de agenciarse en las elecciones los recursos del poder y pasarle la cuenta a José Miguel que volvía a aspirar por los liberales.La coalición popular-conservadora se nombró Liga Nacional. Al sumarse a ella Menocal sacrificó a su íntimo Rafael Montalvo, que sería el aspirante de su partido y que desde entonces se convirtió en su encarnizado enemigo. Zayas concurriría a las urnas llevando al general Francisco Carrillo como vice, y José Miguel, a Manuel Arango, ejecutivo de la Cuban Cane Sugar Co. Los ligistas cantaban: "Zayas-Carrillo, el triunfo en el bolsillo". Y los liberales: "Gómez-Arango, les zumba el mango". Pero los cubanos más despiertos y avisados, desengañados ya de aquella política, cambiaban los versos y vociferaban: "Gómez-Arango, siempre robando" y "Zayas-Carrillo, el primero es un pillo", con lo que salvaban el prestigio del valeroso militar insurrecto.Los miguelistas confiaron en su triunfo, pero la alegría les duró poco. Si bien ganaron La Habana, desde el interior del país llegaban noticias alarmantes como esta que procedía de Calimete: "General José Miguel Gómez. Prado y Trocadero. Habana. Imposible seguir votando. A los 10 minutos de iniciada votación, liguistas entraron a tiros liberales". Al día siguiente ls prensa daba como seguro el triunfo de Zayas. Y José Miguel se iría a Washington a protestar. De allá, víctima de una pulmonía, regresaría a un ataúd de bronce.El gobierno de Zayas fue un desastre. Bajo su mandato tuvo lugar el famoso "chivo" del convento de Santa Clara que motivó la Protesta de los 13 cuando el ejecutivo abonó a una empresa particular dos millones y medio de pesos por un caserón que años antes la Iglesia había vendido en menos de la mitad. Zayas en lo personal se portó mal con amigos como Juan Gualberto Gómez que tanto lo ayudaron. Fue, sí, un gobernante astuto. Al ocurrir la insurrección del Movimiento de los Veteranos y Patriotas, capitaneada en Cienfuegos por el coronel Federico Laredo Bru, supo liquidarla sin que se hiciera un solo disparo; le bastó una bien abultada chequera. Debió soportar la misión injerencista del general norteamericano Enoch Crowler. Cuando este le impuso que nombrara un llamado "Gabinete de la Honradez" a fin de que Estados Unidos concediera a Cuba un empréstito por 48 millones de dólares, Zayas pareció plegarse a los dictados del procónsul, pero le zafó el cuerpo en cuanto mejoró el precio internacional del azúcar y pudo disponer de los fondos del propio empréstito. Entonces destituyó a los ministros impuestos y continuó su política de corrupción pública y de desorganización estatal. Bajo su gobierno se reconoció por parte de Estados Unidos la soberanía de Cuba sobre la Isla de Pinos, tema pendiente desde los días de la Enmienda Platt.Pasó el tiempo. Zayas quiso reelegirse y no pudo porque Menocal le ganó la postulación. Su compromiso político le exigía apoyarlo, pero decidió apoyar a Machado cuando Viriato Gutiérrez, en representación de Laureano Falla, el hombre más rico de la Cuba de entonces, le firmó los pagarés por cinco millones de pesos deducibles de la Renta de Lotería tan pronto Machado se instalara en el poder.Zayas entonces pasó a la vida privada.  Escribiría una historia de Cuba, para la que firmó contrato años antes  y por esa tarea recibía  del Estado un sueldecito de 500 pesos mensuales. Murió en 1934 en su casona de Línea e I, en el Vedado, y no parece que escribiera una sola línea.
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