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Del cartón al cine

Del cartón al cine

Ciro Bianchi Ross

De joven, con menos libras y bigotes, me parecía a Elpidio Valdés; ahora, gordo y con el bigotazo, me parezco al general Resople, dice Juan Padrón con relación a dos de sus personajes más emblemáticos, un coronel del Ejército Libertador cubano, cuyas hazañas y ocurrencias son conocidas de memoria por nuestros niños y a quien el español Resople, por más que lo intente, nunca puede derrotar. Elpidio nació como un personaje secundario dentro de una historieta de samuráis. Gustó y se convirtió en personaje protagónico. Un día,  de la historieta saltó al dibujo animado. Sus  famosas cargas al machete, el arma más recurrida de los libertadores y que sembraba el pánico entre los españoles, y los  ingeniosos ardides de Elpidio para burlar el asedio enemigo, llegaron al público más joven en episodios frescos y cargados de humor. Tanto fue el éxito que en 1979 Elpidio Valdés pasaba al largometraje; el primero de dibujos animados que se acometió en Cuba. Hoy Juan Padrón es Premio Nacional de Cine, los niños se vuelven locos de júbilo y corean la frase  cuando el personaje grita  “¡Al macheteeeeeeeee!”,   y los cubanos seguimos viendo a Elpidio Valdés como un símbolo de cubanía.

            Su nombre no fue elegido al azar. Padrón lo bautizó de esa manera porque quiso que “sonara” a Cecilia Valdés, la protagonista de la novela homónima de Cirilo Villaverde; el más grande fresco de la narrativa cubana del siglo XIX. De su diseño, no se preocupó mucho. Lo dibujó con bigotes y el pelo divido al medio por una raya. Se copió a sí mismo, se tomó de modelo, y  lo perfiló con las sugerencias que le remitían los admiradores del personaje que se iba haciendo familiar gracias a la revista Pionero.

Al comienzo Elpidio, si bien se identificaba como mambí, esto es, como un soldado de la independencia de Cuba, se movía lo mismo en EE UU que en Japón, y también hasta en el mismísimo planeta Marte. A Padrón siempre le había interesado la historia de Cuba, pero su personaje  lo motivó a adentrarse más en ella y a medida que lo hacía se reforzaba y arraigaba el Elpidio Valdés que hoy conocemos mejor. Mientras más sabía, más quería saber, asevera el dibujante, porque una cosa es leer sobre el Ejército Libertador, cómo era su vida, las armas que utilizaban sus soldados y sus grados militares, que animar y dibujar todo eso. Palmiche, que es el fruto de la palma real, árbol nacional cubano, sería el nombre del caballo de Elpidio, y los personajes que lo rodean se inspirarían en amigos del humorista y en algunos enemigos también.

            Una encuesta realizada hace años daba cuenta que en Colombia, el 89 por ciento de los niños quiere imitar a los personajes de TV, el 70 prefiere las películas de peleas, robos y crímenes y el 45 por ciento opina que tener dinero es lo mejor de la vida. Añadía la investigación que el 55 por ciento de los encuestados creía que los ricos son los que más valen y que el 50 sufre por no poder obtener lo que la publicidad propone. Esos datos no deben variar mucho entre un país y otro de un  continente donde, dice el ecuatoriano Jorge Enrique Adoum, “el universo imaginario del niño ha sido impuesto por los cuentos europeos y norteamericanos, desvirtuando su propia concepción de lo maravilloso y suplantando gran parte del folclor con historias que no tienen raíz en nuestra realidad”.  Los niños cubanos, sin embargo, expresa Padrón, no juegan a ser el Pato Donald. Necesitaban, al igual que los niños de toda el área geográfica, de un personaje con fuerza suficiente para convertirlo en héroe en sus juegos y con quien identificarse en su lengua y tradiciones.

            Ese personaje es Elpidio Valdés. Moverlo desde el cartón al celuloide no resultó difícil para su creador pues cree que la historieta es el medio que más se asemeja al dibujo animado y al cine en general porque el autor se enfrenta a la puesta en escena con los mismos problemas que el realizador de animación. Más aún. El cine favoreció al personaje porque le permitió un salto de calidad grande tanto en el dibujo como en la comunicación con el público, aparte de la riqueza añadida de la banda sonora. En cuanto a los chistes y determinadas situaciones cómicas en que se ven envueltos Elpidio y sus amigos, Padrón ofrece una explicación sencilla y convincente: El personaje tiene un universo y uno sabe cómo reaccionará.

            A aquel primer largometraje de 1979 siguió otro, Elpidio Valdés contra dólar y cañón. Padrón se ha girado asimismo en su obra para el mundo de los vampiros, seres que siempre le dieron más risa que miedo y a los que considera unos pobres infelices porque tienen que huirle al sol, temen al ajo y duermen en un ataúd. Vampiros en La Habana fue un gran éxito de taquilla y es una de las diez cintas de culto a nivel mundial en lo que a la animación se refiere. Muy celebrados son asimismo  sus Quinoscopios, filmes de un minuto aproximado de duración y que se basan en los chistes de Quino, el famoso humorista argentino. Pero más allá de estas y otras películas, las que tienen como protagonista a Elpidio Valdés sobresalen en la obra de Juan Padrón por lo que enseñan, entretienen y divierten. Y  por su cubanía.

 

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2 comentarios

Ricardo -

Llevo siglos sin ver aparecer este blog en Juventud, o sin actualizar, no entiendo que ha pasado.

Me gustaría conocer cuando se emitirá el reportaje sobre blog en la televisión española.

Sobre Elpidio diría que me gusta mucho, pero… alguien dijo que cuando se es un niño hay que actuar como niño y cuando se tienen pelos en sus partes hay que actuar como adultos. Tengo para mi que en Cuba demasiados adultos no tienen ni idea o mejor dicho tienen una idea sesgada de la motivación de los muchachos españoles que llevaban a luchar a Cuba.

Ademas de los dibujos animados hay que leer sobre las guerras carlistas en España por ejemplo, justo antes de la guerra de Independencia cubana, para comprender a unos muchachos que llevaban a una guerra lejana e innecesaria.

Y todo esto lo dice uno que es un loco del Capitán Trueno, Superman, El Llanero Solitario, Trazan, Mafalda y Patoruzu. A mi a leer tebeos y ver dibujos animados no me gana nadie, pero el Cesar lo que es del Cesar.

Uno -

Estimado sr. Bianchi:

Soy un periodista de RTVE.es. Estoy preparando un especial sobre algunos de los blogs más visitados en España y me gustaría contar con usted. ¿Podría ponerse en contacto conmigo?
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