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Fabelo: Entre el espanto y la ternura

Ciro Bianchi Ross
Roberto Fabelo vive y pinta entre el espanto y la ternura. Son las señales que le envía la vida desde rincones sombríos y luminosos. En las paredes de uno de los baños de la casa de su amigo el cantautor Pablo Milanés ha dibujado en secreto muchos ángeles y demonios. Reconoce tener una relación clarísima con Goya, en especial con sus pinturas negras, y también con la cubana Antonia Eiriz que legó en su arte y en su labor docente una visión muy cuestionadora de la vida. Se le pregunta con frecuencia si esos seres extraños y deformes que salen de sus manos lo dejan dormir tranquilo. Consigue un sueño plácido, en efecto, porque dibujar es para él una forma de drenar y no es precisamente de los sueños de donde emergen sus personajes, sino de una realidad que metamorfosea, modifica, interpreta, entrecruza con experiencias y vivencias. Si dibuja a un gordo no es para burlarse de su gordura. El gordo de su dibujo es una metáfora que le permite aludir a los excesos. Su crítica es siempre metafórica, de ironías sutiles. Es un mirón. Observa a su alrededor y dibuja siempre. Y en busca de las verdades del hombre &
... (... continúa)Agua al dominó

Ciro Bianchi Ross
Si el béisbol es el deporte nacional de Cuba, el dominó es el pasatiempo preferido. Un cubano podrá confesar que nunca obtuvo buenas notas en física o que hizo trampas en el último informe que rindió a su jefe, pero jamás admitirá que es un mal jugador de dominó. Y es que el dominó solo tolera dos clases de jugadores: los que saben jugarlo y los creen que lo juegan.
Alguien me dijo en una ocasión que, como el ajedrez, tenía categoría de juego ciencia. No hay que exagerar. Claro que detrás del acto aparentemente mecánico de colocar una ficha detrás de otra sobre el tablero hay siempre una estrategia. Requiere, sí, de cierto grado de concentración, capacidad para observar y de mucha retentiva por parte de cada uno de los jugadores para llevar en la mente tanto las jugadas de su pareja como de los contrarios. Un buen jugador de dominó espera siempre la ficha que pondrá quien le antecede en la jugada y sabe del aprieto en que se haya su compañero a
... (... continúa)Del cartón al cine

Ciro Bianchi Ross
De joven, con menos libras y bigotes, me parecía a Elpidio Valdés; ahora, gordo y con el bigotazo, me parezco al general Resople, dice Juan Padrón con relación a dos de sus personajes más emblemáticos, un coronel del Ejército Libertador cubano, cuyas hazañas y ocurrencias son conocidas de memoria por nuestros niños y a quien el español Resople, por más que lo intente, nunca puede derrotar. Elpidio nació como un personaje secundario dentro de una historieta de samuráis. Gustó y se convirtió en personaje protagónico. Un día, de la historieta saltó al dibujo animado. Sus famosas cargas al machete, el arma más recurrida de los libertadores y que sembraba el pánico entre los españoles, y los ingeniosos ardides de Elpidio para burlar el asedio enemigo, llegaron al público más joven en episodios frescos y cargados de humor. Tanto fue el éxito que en 1979 Elpidio Valdés pasaba al largometraje; el primero de dibujos animados que se acometió en Cuba. Hoy Juan Padrón es Premio Nacional de Cine, los niños se vuelven locos de júbilo y corean la frase cuando el personaje grita “¡Al macheteeeeeeeee!”,
... (... continúa)Curiosidad y lucidez de Graziella Pogolotti

Ciro Bianchi Ross
Todos le llaman, con cariño y respeto, la doctora. Tiene una memoria prodigiosa y su lucidez es implacable. Lleva la frase oportuna a flor de labios y en una discusión aplaca los ánimos o reaviva el debate y luce la rara virtud de poner de acuerdo, con sabiduría y moderación, a todos los interlocutores. Después de desempeñar durante diez años una de las vicepresidencias de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, tuvo la elegancia de apartarse cuando casi por unanimidad se insistía en que su nombre figurara de nuevo en las boletas electorales. Su libro inicial, Examen de conciencia (1965) confirmó la solidez de su información, la seriedad de su pensamiento y la responsabilidad de sus juicios. El más reciente, El ojo de Alejo (2007) propone una travesía ininterrumpida por la obra del autor de El siglo de las luces y propicia otras miradas a la creación carpenteriana, incluidos su periodismo y su ensayística. Por el conjunto de su obra, Graziella Pogolotti mereció en el 2005 el Premio Nacional de L
... (... continúa)En la primera fila del documental

Ciro Bianchi Ross
Hay una crónica memorable del gran escritor cubano Onelio Jorge Cardoso. Corren los primeros tiempos de la Revolución, se ha construido en un llano de la Sierra Maestra una ciudad escolar y grupos de niños bajan de la montaña para ocupar sus aulas. Uno de esos grupos queda rezagado, lo sorprende la noche en el camino y a medida que se acercan los niños que lo conforman van viendo desde arriba las luces del centro de estudios. Oye, dice un niño a otro, mira qué bajitas tiene las estrellas ese pueblo. Ninguno había asistido a una escuela. Ninguno conocía la luz eléctrica.
Un pasaje tan emocionante y conmovedor como ese lograría el cineasta Octavio Cortázar cuando en un documental filmado en 1967 atrapó las reacciones de niños y adultos –risas, asombro, llanto- que, con la exhibición de una película de Chaplin, se enfrentaban por primera vez a la magia del cine. Comenzaba la humana experiencia del Cine Móvil, que llevó el cinematógrafo a lugares inextricables de la geografía cubana, donde tampoco llegaba la televisión, y Por primera vez, de Octavio Cortázar, devino un documental sencillamente clásico.
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Lisandro: Lúcido, brillante, polémico

Ciro Bianchi Ross
El pasado 3 de enero falleció el escritor Lisandro Otero. Un libro de condolencias se abrió con motivo de su muerte en el Centro Dulce María Loynaz y en el momento de redactarse esta nota se anunciaba que sus cenizas se dispersarían en el jardín de la Basílica Menor de San Francisco de Asís, en La Habana Vieja, donde después habría un concierto en su honor, y que la UNEAC evocaría su quehacer literario en un acto solemne.
Nuestra publicación prefiere, sin embargo, recordar a Lisandro como lo conocimos en vida: lúcido, brillante, polémico. Se vio inmerso en algunas de las mayores conmociones del siglo XX. Presenció la revolución argelina. Estuvo en la guerra de Vietnam. Asistió a la revolución cultural china. Vivió en el Chile de Allende el proceso de la Unidad Popular. Vio cómo levantaron el muro de Berlín y cómo lo derribaron. Conoció el inicio de la perestroika en Rusia y siguió de cerca el despertar de África y su descolonización. En Cuba, en los días de la lucha contra la tiranía batistiana, custodió el archivo de Armando Hart y Haydée Santamaría, dirigentes del Movimiento 26 de Julio, y los movió y protegió &
... (... continúa)Antonio, pintor de ciudades

Ciro Bianchi Ross
Antonio Díaz es el pintor de una ciudad real e imaginada al mismo tiempo, intuida y, sin embargo, conocida hasta el detalle. Un artista que plasma en sus lienzos una ciudad inventada que siendo la suya es también la ciudad colonial latinoamericana que cualquier habitante del continente puede reconocer e identificar como parte de sus vivencias.
Una muestra de su quehacer fue, en noviembre pasado, muy bien valorado en México, y hondo impacto causó otra exposición que, sin permitirse apenas reposo, presentó en diciembre en La Habana, mientras que, en la misma fecha, en Sancti Spíritus, en la región central de la Isla, se le rendía homenaje durante la celebración de la Semana de la Cultura, y La Gaceta de Cuba, periódico de la Unión de Escritores y Artistas, incluía en su entrega más reciente una larga entrevista con el pintor. Ahora algunas de sus piezas se llevarán al proyecto Imagen Múltiple para que sean reproducidas y repetidas en superficies tan diversas como tazas de café, cortinas de baño, paraguas, camisetas…
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Piropos

Ciro Bianchi Ross
Caricatura de Massaguer
Aún se discute si nació en Francia o en España, que es la creencia más generalizada, pero no hay duda de que el piropo arraigó en Cuba y se extendió aquí como la hierba.
Elogiar al paso la belleza de una mujer, hacerlo cara a cara, casi en su susurro, o decírselo solo con los ojos, nunca es pecado, y en verdad a veces es difícil contenerse porque hay cubanas tan monumentales que bien merecerían que las declarasen patrimonios de la nación.
El piropo, se dice, es un género literario popular que se aproxima al epigrama y al aforismo. Los hay ingeniosos, pícaros, originales y pueden exaltar la belleza de una mujer (y también de un hombre) o sintetizar el sentimiento que nos inspira, pero también celebrar la amistad. Requieren de imaginación; los animará una intención subyacente y se impone que sean breves a fin de que su destinataria (o destinatario) los capte y asimile al vuelo. Como cuando Ernest Hemingway recibió en Matanzas, la llamada Atenas de Cuba, la
... (... continúa)Días del perro

Ciro Bianchi Ross
El perro callejero cubano bien pudo ser el prototipo empleado por Walt Disney para desempeñar el protagonista masculino de La dama y el vagabundo porque, más que perro, el tipo es ligero y astuto como un lince: se las sabe todas. Es amante hasta las últimas consecuencias; se conoce de animales que han trepado paredes para satisfacer a la perra de sus sueños; es el que hace maromas para gestionar un pedazo de pan, el que sabe dónde cobijarse cuando llueve, hace frío o se dispone a robarle el frío a las estrellas para ganarle una noche más al calor… Ese es el perro que usted verá muy dispuesto, gallardo, por las calles de Cuba. Ahora bien, ¿cómo se llama?
Mientras los nombres de los niños se hacen en Cuba cada vez más complejos e impronunciables, las mascotas, en especial los perros, reciben nombres de personas. Lejos están los tiempos en que los falderos se llamaban Pluto, Ríntin, Lobo o Manchi… A nadie llama ya la atención que respondan por Dalí o Frida, Sandro o Loipa, Cintia, Mateo, Lola, Lucas, Samuel, Bruno o Tanya. Como Napoleón y Josefina bautizó a su pareja de pekineses alguien con mucha imaginación y sentido del humor, sin importarle la incongruencia de tan augustos nombres en animalitos tan pequeños. Una destacada escritora cubana se
... (... continúa)50 años del Loquito

Ciro Bianchi Ross
Caricatura de Laz
Una llamada telefónica del joven y brillante crítico Axel Li, que tiene en su haber estudios muy profundos sobre la caricatura cubana, me puso sobreaviso y sin reparo ni pudor voy a tomarle la delantera: El Loquito, de René de la Nuez, cumple ahora cincuenta años.
De todas formas, ya la profesora Ana Cairo se había anticipado a Axel y a mí con Viaje a los frutos –Ediciones Bachiller, La Habana, 2006- título en que, sin pretensiones de exhaustividad, compiló voces e imágenes sobre Fidel Castro desde 1953. Libro plural en sus textos y miradas, nacidos en muy diversas circunstancias, que revela las interrelaciones de Fidel con la comunidad de intelectuales y da al lector la oportunidad de disfrutar, reunidos por primera vez, testimonios de la simpatía, la suspicacia, el fervor y la confianza que acompañaron al jefe de la Revolución desde su irrupción en el panorama político cubano.
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... (... continúa)Frituras fritas

Ciro Bianchi Ross
Caricatura de Laz
Sigo acopiando frases curiosas o disparatadas que leo en carteles colocados en dependencias públicas o casas privadas o que me remiten los lectores. Algunas de ellas no tienen desperdicio.
En la ventana de una casa de la calzada de 10 de Octubre, cerca de la calle Gustavo: “Vendo gángster”. Al cabo de las semanas, el que colocó el cartel se percató de que él no vendía a Al Capone ni a Lucky Luciano, sino ejemplares de unos pequeños y simpáticos roedores y lo sustituyó por el correcto: “Vendo hámster”.
En una estación de correos de la ciudad de Camagüey: “Después de las diez de la noche, telegramas solo para muertos”, sustituido luego por el apropiado: “Después de las diez de la noche, telegramas solo de urgencia”. Y en una vivienda de la misma ciudad, este, que me hace llegar el lector Ramón Figueredo: “No toque. Vuelva luego”; parecido a otro que, durante un tiempo, se vio obligado a colocar el autor de e
... (... continúa)Palabras perdidas

Ciro Bianchi Ross
El lector español Ricardo Torre ha estado enviándome en estos días listas de palabras ya en desuso y que, sin embargo, fueron habituales en el leguaje de los abuelos. Me cuenta que recientemente finalizó una iniciativa, en la que participaron internautas de todos los países de habla española, para salvar palabras que ya no se utilizan, y precisa: “La idea de recuperar las palabras de nuestros mayores me parece tan hermosa como necesaria. Hay que apadrinar palabras para salvarlas del olvido y la orfandad. Las palabras de nuestros abuelos nos están lanzando un SOS de auxilio desde la lejanía de nuestra niñez”.
Dice Torre que la palabra más apadrinada y que, por tanto, resultó ganadora, fue bochinche, que significa desorden, confusión, y es sinónimo de alboroto. Comenta que dicho término se usó poco en España y que en la encuesta fue votada mayoritariamente por los países latinoamericanos. En Puerto Rico y Colombia, bochinche es cuento o chisme, y en México, baile o fiesta casera. Añade mi corresponsal que antes que bochinche, él hubiera preferido otra voz muy parecida en su significado y de amplio uso otrora en su país: chinchar, por fastidiar o molestar.
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Pinceladas

Ciro Bianchi Ross
¿Cómo llegó Batista a general? Confieso que aun después de haber leído, hace mucho tiempo, un libro como Un sargento llamado Batista, tenía dudas al respecto. La biografía que, por encargo, escribió el norteamericano Edmund A. Chester, no es suficientemente explícita en ese sentido. En la noche del ocho de septiembre de 1933 Batista pasó, en virtud del Decreto 1538, de sargento de primera (taquígrafo) a coronel, y con ese grado se mantuvo al frente de la jefatura del Ejército hasta que salió de las filas para postularse a la presidencia de la República, la que alcanzó en 1940. Es decir, se retira como coronel, grado máximo en el Ejército cubano de entonces. En 1942, sin embargo, asciende a general. ¿Cómo alcanza ese grado si se hallaba, en lo militar, en situación pasiva?
Con fecha de 27 de enero de 1942 se promulga, bajo la presidencia de Batista, el Acuerdo-Ley Número 7, conocido también como Ley Orgánica del Ejército y la Marina de Guerra. Dicho documento, impulsado por la entrada de Cuba en la II Guerra Mundial, estableció que en el Ejército habría cuatro generales de brigada y que uno de ellos, con el gr
... (... continúa)Un siglo de pintura cubana

Ciro Bianchi Ross
Hay siglos largos y siglos cortos. Siglos que comienzan a su hora y siglos que se anticipan o retrasan. El siglo XX comenzó tarde para la pintura cubana y acabó antes de tiempo pues durará a lo sumo unos sesenta años. No hace su debut hasta 1927 cuando Víctor Manuel García (1897-1969) da a conocer su Gitana tropical, óleo que se tiene como el heraldo de la vanguardia en la plástica de la Isla. No es un retrato costumbrista ni tampoco el de una de esas damas elegantes que tanta fama dieron, entre los que podían pagarlos, a pintores como Menocal, Romañach y Valderrama. Víctor Manuel pintó a una mujer de pueblo, mestiza por añadidura, y hay en su obra un rechazo al arte oficial y a lo “aceptado”, que pone de manifiesto, al mismo tiempo, la repulsa del artista por la sociedad que le tocaba en suerte.
No estaba Víctor Manuel solo en su empeño. Otros artistas quieren limpiar todo lo que hay de académico en temas y formas. Las enseñanzas de los viejos maestros les parecen insuficientes y toman como referentes los modelos de la Escuela de París. Jorge Arche y Arístides Fernández dotan a la retratística de una nueva función. Ca
... (... continúa)Leyendas de Camagüey

Ciro Bianchi Ross
Catorce mujeres, entre ellas la esposa del alcalde de la villa y las dos hermanas del cura de la parroquial mayor, fueron secuestradas en Puerto Príncipe por el filibustero francés Francis Granmont que pidió rescate por ellas. Corría el año de 1679. Granmont, que había desembarcado en La Guanaja, en la costa norte de Camagüey, pudo llegar sin que lo advirtieran, al frente de sus 600 hombres, hasta La Matanza, en las inmediaciones de la cabecera del territorio, pero allí los descubrió el cura Francisco Garcerán que regresaba de un paseo campestre y huyó como alma que lleva el diablo cuando quisieron echarle garra. A todo galope entró en Puerto Príncipe y anunció la presencia del enemigo, lo que permitió a la vecinería ponerse a buen recaudo con lo más valioso de sus pertenencias. Fresca estaba todavía en la memoria de los principeños el asalto del corsario británico Henry Morgan que en 1668 saqueó con sevicia la ciudad, quemó sus archivos y asesinó a muchos de sus moradores, mientras que otros morían de inanición encerrados en las dos iglesias con las que entonces contaba la primitiva Camagüey. Pese a que no hubo allí objeto de valor que se salvara de la rapacidad de Morgan hubo que darle, para que se fuera, los 50 000 pesos que se recolectaron a duras penas, suma esa que le pareció ridícula al corsario, ya que no le bastaba, dijo,
... (... continúa)Metáforas del cambio

Ciro Bianchi Ross
Desde los días finales de 1898 comenzó en toda la Isla el desmantelamiento febril de los signos más visibles de la presencia de la antigua metrópoli. La bandera de España se retiró de todos los edificios públicos, sustituida por la enseña norteamericana, en tanto que la nuestra se exhibía en casas particulares, instituciones privadas y sedes clubes patrióticos, gremios y sociedades de instrucción y recreo. Desaparecieron de las fachadas escudos y divisas alusivos a la monarquía y dejaron de tener validez los sellos y el papel timbrado con emblemas del poder colonial. No por eso dejó de utilizarse ese papel en juzgados y oficinas públicas, pero en el lugar en que lucía el escudo u otro símbolo español empezó a aparecer un agujero.
En una pequeña localidad de Matanzas, los concejales exigieron que las tropas españolas no solo se llevaran su bandera, sino además los retratos del rey español. En otros lugares, como en la ciudad de Colón, se fue más lejos cuando un grupo de patriotas enardecidos y deseosos de pasarle la cuenta a todo lo que oliera a colonización, la emprendieron contra la estatua de Cristóbal Colón, ubicada en la plaza central. No pudieron derribarla,&n
... (... continúa)El Día de las Madres

Ciro Bianchi Ross
El segundo domingo de mayo se celebra en buena parte del mundo el Día de las Madres. En algunos países se llama Día de la Madre a esa fiesta, pero en todos tiene el mismo significado. Aunque se trata de un amor que se manifiesta o debe manifestarse durante todo el año, en esa ocasión se destina un momento especial para honrarlas. Cuando este cronista era niño, todos en esa jornada salíamos a la calle llevando un clavel rojo o blanco, según tuviésemos a la madre viva o muerta. Los hombres, en la solapa y las mujeres, en la blusa. Esos claveles, al menos en Cuba, dejaron de verse en las últimas décadas y dieron paso a unas tarjetas postales con motivos alegóricos que la destinataria recibe puntualmente en la fecha. El amor a la madre sigue manifestándose y, más allá de la madre propia, se extiende a todas las mujeres que amamos o a las que nos unen lazos de gratitud, tengan hijos o no. Es como otro Día de la Mujer, pero más íntimo. En los días previos, las tiendas hacen su agosto pues nadie quiere homenajear a su progenitora con las manos vacías, aunque a ella le baste el regalo solo un beso. Y los que la tienen muerta, acuden al cementerio. En esa fecha, las flores se agotan, se abarrotan los restaurantes, se lleva a cabo al fin aquella visita siempre pospuesta a la tía vieja y lejana y ... (... continúa)
Guajiro

Ciro Bianchi Ross
Ilustración de Eduardo Abela
En un documento que circula en estos días por Internet, de esos que alguien se dedica a remitir masivamente y que quien lo recibe lo hace circular a su vez de la misma forma, se pretende explicar el origen de algunas frases cubanas como “la hora de los mameyes”, “la hora que mataron a Lola”, etc. Algunas explicaciones son correctas. Otras, no. Y ese es el caso de la explicación que dicha página ofrece sobre el origen de la voz “guajiro”. Dice que tal palabra surgió cuando, durante la guerra hispano-cubano-americana (1898) los soldados estadounidenses decían a los combatientes del cubano Ejército Libertador: You are a hero, y que de esas dos últimas palabras (“héroe de guerra”) se derivó “guajiro”.
Lo cierto es que ese vocablo aparece registrado en el Diccionario provincial casi razonado de voces y frases cubanas, de Estaban Pichardo, que tuvo su cuarta edición, la última en vida de su autor, en 1875, más de veinte años antes de aquel conflicto bélico.
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... (... continúa)Certidumbre de Arrom

Ciro Bianchi Ross
Foto Eduardo Cabrera
En la ciudad universitaria de New Haven, Connecticut, falleció a los 97 años de edad el erudito cubano José Juan Arrom. Era Profesor Emérito de la Universidad de Yale, donde hizo estudios y ejerció la docencia durante varias décadas. La larga permanencia en Estados Unidos no melló su cubanía. No dejó nunca de considerarse un escritor cubano, condición que supo siempre defender con intensidad. En septiembre de 1981, la Universidad de La Habana le otorgó el título de Profesor Honoris Causa en Artes y Letras. Al recibirlo, en acto solemne en el Aula Magna de esa casa de estudios, Arrom hizo una confesión cenital. Aseveró que de la Universidad de Yale había recibido tres títulos y siempre guardó los diplomas; no sintió la necesidad o el deseo de exponerlos. Nunca supo el porqué de esa determinación hasta que recibió el diploma de la universidad habanera. Fue ahí que comprendió que siempre quiso tener un título académico cubano. Colocaría entonces en una línea horizontal los de Yale y sobre ellos, como culminación de su vida académica, el de la Universidad de La Habana.
Nació en la
... (... continúa)Ron

Ciro Bianchi Ross
Gracias a la amabilidad del lector Gerardo Barrera, de Puerto Rico, llega a mis manos un libro muy curioso. Se titula Ron, y ya imaginará el lector sobre lo que trata. Su autor es Dave Broom, y lo ilustran fotografías espléndidas de Jason Lowe. Un libro caro, de lujo, que aborda en sus páginas la historia, la producción y toda la gama de sabores del ron, uno de los aguardientes más antiguos del mundo. Lo publicó, hace un par de años en su primera edición en español, la editorial Blume, de Barcelona.
Para hacerlo posible, Broom recorrió el Caribe y llegó a Sudamérica; saboreó cocteles en la Habana, se desmelenó –lo dice así textualmente- en Guyana, vivió el carnaval de la isla de Trinidad… y reafirmó lo que ya sabía: el ron no es algo plano y único, sino diverso, con infinidad de caras. Cada isla tiene su propio estilo, cada país aporta su propio sabor y cada destilería presenta sus propias variaciones, dice, porque, más allá de su sabor, un buen ron habla de su lugar de origen y cuenta su historia. Una historia de desplazamientos, emigración y creación; colonización y esclavitud. Una historia fantástica, apasionada y sangrienta porque el ron, como el
... (... continúa)Vivir del "Chisme"
Los 40 años de Ciro Bianchi en el periodismo demuestran que la historia es más creíble y humana cuando se baja de los pedestales por DANAY GALLETTI HERNÁNDEZ y MARIO CREMATA FERRÁN, estudiantes de Periodismo El entrevistador por excelencia se convirtió en entrevistado. La habitual Tertulia «Barraca de Feria» que mantiene el periodista Ciro Bianchi Ross desde hace un año, el tercer jueves de cada mes, tuvo en la tarde de ayer una ligera variación.Un grupo de amigos encabezados por Jaime Sarusky —Premio Nacional de Literatura—, el escritor Leonardo Padura y el director de La Gaceta de Cuba, Norberto Codina, decidieron festejar las cuatro décadas en la profesión de este imprescindible en el periodismo cubano. «Hemos venido aquí, no a hacerle un homenaje al amigo, pues a su edad no está preparado todavía. Nos reunimos para conversar sobre determinados aspectos del periodismo, de la labor de Ciro, que escapa de los estereotipos, demuestra su responsabilidad con la historia y defiende la cultura sin dejar de producir textos amenos y bien escritos», expresó Padura. ... (... continúa)
Regalo de fin de año
Ciro Bianchi Ross
Yo no sé bien qué es lo que pasa. El año, al menos para mí, empezó, como quien dice, ayer, y se acabará dentro de pocos días. Llega la Nochebuena y en un abrir y cerrar de ojos vendrá el Año Nuevo a tumbarnos la puerta. Quisiera entonces hacer a los lectores un regalo. ¿Qué tal si hablamos de los cocteles cubanos?
Bueno, en este punto, mejor sería decir de cocteles cubanos. Hablar sobre todos es imposible ya que nuestra coctelería en muy numerosa y variada. Alejo Carpentier lo dijo hace ya muchos años cuando afirmó que La Habana era la ciudad del mundo que mayor variedad de bebidas podía ofrecer al paladar curioso del viajero. El autor de esta página en su peregrinar por bares y cantinas, como dice el célebre bolero que interpretaba Orlando Contreras, llegó a acopiar más de 300 recetas de cocteles. Las había de todas partes del país: de La Habana, sobre todo, pero también de Baracoa y Viñales porque si de algo se precia y enorgullece este escribidor es el de haber recorrido Cuba –y muchos de sus cayos- de punta a cabo. Pero las fórmulas son ciertamente muchas más: en la computadora del Floridita, que es uno de los bares más famosos del mundo, había hace ya algunos años unas 450. Y no eran todas.
(... continúa)
Padura o la memoria

Ciro Bianchi Ross
Mucho ha cambiado el periodismo en los últimos años.
El reportaje, el más humano de los géneros, que ofrece la noticia “vestida” y que hace que el lector se sitúe dentro del acontecimiento, ha ido desapareciendo de las páginas donde fue dueño y señor, se relega a las ediciones dominicales o se hace cada vez menos extenso, y pasan por entrevistas meras declaraciones a las que se les inventaron preguntas y que bien pudieran haber ido como una nota simple. Se comenta y se opina en la noticia, con olvido de que el hecho es el hecho y la interpretación viene después y se descubre de pronto que la cualidad más importante de una información no es su veracidad, sino la espectacularidad y el sensacionalismo que posibilitarán venderla mejor. En un intento baldío de competir con la televisión, que muestra el suceso, periódicos y revistas se llenan de fotos cuando deben explicarlo y analizarlo de la manera más profunda posible.
Hoy los directores de los grandes medios no son generalmente periodistas, sino empresarios o polí
... (... continúa)

